En el marco de la jornada «Aplicaciones prácticas de la IA en la sociedad actual», celebrada en el Auditorio de Fundae como acto de clausura del programa Universidad Pyme, conversamos con Sonia Marzo Arráez, directora nacional de Habilidades Digitales en Inteligencia Artificial de Microsoft España. Durante la entrevista, la directiva analizó el papel que está desempeñando la formación en inteligencia artificial para mejorar la empleabilidad, reducir la brecha digital y preparar a trabajadores, autónomos y empresas para una transformación que ya está impactando en todos los sectores económicos.
Microsoft mantiene una estrecha colaboración con Fundae a través del programa Digitalízate, una iniciativa que pone a disposición de la ciudadanía formación gratuita en inteligencia artificial con el objetivo de mejorar las competencias digitales y facilitar el acceso a nuevas oportunidades profesionales. Según explicó Sonia Marzo, uno de los principales objetivos de la compañía es evitar que cualquier colectivo quede excluido de esta transformación tecnológica, apostando por una capacitación accesible y orientada a la empleabilidad.
«La inteligencia artificial no consiste en aprender a utilizar una herramienta concreta. Estamos hablando de una nueva forma de trabajar, de relacionarnos y de afrontar los procesos. Por eso la clave es la formación continua. Formación, formación y más formación».
La responsable de Microsoft defendió que el gran reto actual no consiste únicamente en aprender a utilizar nuevas tecnologías, sino en desarrollar una cultura de aprendizaje permanente capaz de acompañar la velocidad a la que evolucionan las profesiones.
En este contexto, explicó que Microsoft trabaja sobre tres grandes líneas de actuación. La primera está vinculada a la colaboración con instituciones públicas y organismos orientados a la empleabilidad, como Fundae. La segunda se centra en el ámbito educativo, ayudando a docentes y centros de enseñanza a incorporar la inteligencia artificial de forma ética y responsable en las aulas. La tercera se desarrolla junto a asociaciones, fundaciones y entidades sociales para acercar la formación a colectivos que tradicionalmente encuentran mayores dificultades de acceso a las nuevas tecnologías.
«Lo que queremos es que nadie se quede atrás. Ese es el objetivo de todos los programas que estamos desarrollando».
La directiva destacó que los programas formativos impulsados por Microsoft cuentan con acreditaciones y certificaciones oficiales reconocidas por el mercado laboral, un aspecto que considera especialmente relevante para mejorar la empleabilidad de los participantes.
Según explicó, uno de los perfiles que más está aprovechando estas iniciativas está formado por profesionales de entre 40 y 50 años que son conscientes de que sus puestos de trabajo están evolucionando y han decidido anticiparse a ese cambio.
«Nos estamos encontrando muchas personas de cuarenta y tantos años que están tomando acción porque perciben que su trabajo está cambiando o va a cambiar. Y eso es muy positivo».
Respecto a los colectivos potencialmente más vulnerables, rechazó centrar el debate en una cuestión de edad.
«No creo que podamos hablar de perfiles concretos. El reto es para todos. Da igual que seas una persona joven o una persona con una larga trayectoria profesional. Todos vamos a tener que convivir con la inteligencia artificial y adaptarnos a ella».
En su opinión, el verdadero riesgo no reside en pertenecer a una generación determinada, sino en no acceder a la formación necesaria para desenvolverse en los nuevos entornos laborales.
Por ello, Microsoft colabora con organizaciones como Fundación ONCE, Plena Inclusión, colegios profesionales, cámaras de comercio y diferentes entidades sociales para extender la formación gratuita a un mayor número de ciudadanos. También destacó los acuerdos alcanzados con administraciones públicas, como la Comunidad de Madrid, para facilitar el acceso a programas de capacitación en inteligencia artificial a través de los servicios públicos de empleo.
Uno de los aspectos más interesantes de la conversación estuvo relacionado con las pequeñas empresas y los trabajadores autónomos. Sonia Marzo considera que la inteligencia artificial está democratizando capacidades que hasta hace pocos años estaban reservadas a grandes organizaciones.
«Hoy una pyme o un autónomo pueden utilizar inteligencia artificial para organizar mejor su actividad, gestionar citas, preparar acciones de marketing o automatizar tareas administrativas sin necesidad de disponer de un gran equipo tecnológico».
No obstante, insistió en que la adopción de estas herramientas debe realizarse siempre bajo criterios de seguridad y responsabilidad.
«Los datos de los clientes son uno de los activos más importantes de cualquier empresa. Por eso la seguridad es absolutamente fundamental y no puede negociarse».
Al abordar las soluciones desarrolladas por Microsoft, destacó especialmente el papel de Copilot como plataforma de inteligencia artificial integrada en el entorno de trabajo.
Según explicó, una de sus principales ventajas reside en la capacidad de conectar información procedente de herramientas como Outlook, Teams, Excel o Word dentro de un entorno seguro, garantizando que los datos corporativos permanezcan protegidos y no sean utilizados para alimentar modelos externos.
«Lo importante es que la inteligencia artificial trabaje contigo y con tu información, pero siempre dentro de un entorno seguro y controlado».
Sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, Sonia Marzo evitó visiones alarmistas y defendió que la tecnología transformará muchos puestos de trabajo, pero también generará nuevas oportunidades profesionales.
«Estamos viviendo una transición. Los trabajos van a evolucionar y surgirán otros nuevos. Lo más importante será la capacidad de adaptación de las personas».
La responsable de Microsoft concluyó con una reflexión sobre el papel que puede desempeñar España en esta nueva economía digital.
Recordó que el país forma parte del grupo de mercados estratégicos donde la compañía está realizando importantes inversiones en infraestructuras tecnológicas y centros de datos, una circunstancia que refuerza la necesidad de preparar a los profesionales para los empleos que surgirán en torno a la inteligencia artificial y la economía del dato.
«No sabemos exactamente cuáles serán muchos de los empleos del futuro, pero sí sabemos que debemos empezar a prepararnos para ellos desde hoy. Nuestro objetivo es contribuir a que la sociedad española esté preparada para aprovechar todas las oportunidades que traerá la inteligencia artificial».